Más allá de la Universidad

¿Y ahora qué? Esta es la primera pregunta que me vino a la mente el día que terminé mi máster. Empezamos a estudiar tan pequeños que muchos de nosotros convertimos nuestros estudios en parte de nuestra vida.

Para mí estudiar y formarme es algo tan crucial como comer o cepillarme los dientes cada día. Sin embargo, al terminar de estudiar, después del largo camino que había recorrido, me encontraba con un mundo que me era completamente desconocido. Yo siempre había sido de esas personas especiales que lo habían tenido todo siempre bastante claro. En el bachiller dije “quiero estudiar Ciencias Ambientales”, y aunque mucha gente intentó convencerme de que el mundo científico no era lo que más me convenía, yo estaba convencida de que quería hacer algo bueno por el mundo.

Estudié la carrera, cada vez más perdida del camino que debía tomar. Me gustaban demasiadas opciones, pero no veía claro mi sitio en el mundo laboral. Al final, lo más importante que aprendí en el grado de Ciencias Ambientales es que, al final, apenas sí podemos hacer nada por cambiar el mundo. Sus normas y sistema económico pesan demasiado en el mundo; no se puede luchar contra las grandes empresas; somos hormiguitas frente a un titán insalvable. ¿O no?

Decidí estudiar un máster en Ciencias de la Tierra, pensando que mi camino estaba en el mundo de la investigación. Al fin y al cabo, a mí siempre me había apasionado aprender. Como dije antes, para mí el aprender y formarme son tan importantes como cualquier otra de mis necesidades básicas, así que escogí geología ambiental. Lo escogí por la posibilidad de aprender sobre cambios climáticos en el pasado. Quizá pensando en investigar en ese campo en el futuro, pero una vez más, las cosas no salieron como esperaba, y mi trabajo de fin de máster fue por un camino completamente diferente. Una vez más, me encontré con que lo que se me ofrecía no era para mí, y el sector científico era, incluso, más rígido y lleno de normas de lo que nunca había imaginado.

Tampoco me veía allí, entre toda esa gente que dedicaba su vida, e incluso su salud mental, a publicar, publicar y publicar. Una vez más, me hice la pregunta: ¿Y ahora qué?

La verdad es que en aquel momento decidí tomarme un tiempo para pensar sobre lo que quería hacer. Aprender de una forma diferente, así que me fui a Australia para mejorar mi nivel de inglés, vivir experiencias un poco más alejadas del mundo académico y trabajar en lo que surgiera. Fue una etapa de crisis, de pensar que había perdido 6 años de mi vida en algo que quizá no me gustaba. Probé muchos trabajos, pero al final la ciencia en general, y el entorno natural concretamente, seguían ocupando mi vida. En el fondo, no había estado tan perdida como creía, simplemente, necesitaba encontrar mi propio camino.

Ya había decidido más o menos quedarme en Australia, hacer vida allí, al menos durante un tiempo y buscar trabajo en el sector medio ambiental o de la biología, tal vez en turismo. Sin embargo, una vez más la vida se antepuso y voilà! ¡Pandemia mundial! Toda la gente que había conocido allí, incluida yo, tuvimos que tomar una decisión rápida: ¿quedarnos en un país extranjero aún sabiendo que podríamos quedarnos sin trabajo en mitad de una crisis global o hacer las maletas y marcharnos? Yo me marché. Volví a España.

Una vez más, las cosas no habían salido como había planeado y una vez más, tenía que plantearme qué hacer con mi vida, ¡y ahora con pandemia! Por suerte, fui una de esas privilegiadas que pudo volver a casa con sus padres y no pasó por estrecheces económicas. Gracias a eso, pude tomarme un tiempo y pensar y explorar distintas opciones. Durante la pandemia, empecé a colaborar en un proyecto de divulgación científica que pedía gente. 

¿Divulgación? A mí me encanta leer y aprender y formarme; me encanta contar a los demás, como te cuento a ti en este preciso instante, las cosas que sé y lo que voy aprendiendo. Aprender y compartir ciencia, ¡eso era lo que quería hacer! Divulgar, comunicar, compartir. Empecé como redactora en el blog, con bastante inseguridad, a decir verdad, pero siempre fui de las que no se callan las cosas, así que pronto destaqué entre la gente que estaba participando. Así me convertí en la primera coordinadora del proyecto y así crecí como persona. Llevo ya 7 meses trabajando en este blog, y ahora sé que mi futuro está en la comunicación. Disfruto acercando la ciencia a la población general y haciéndola un poco más accesible para esa gran parte de la población que no tienen nivel educativo suficiente como para leerse esos papers tan densos y aburridos que podemos publicar los científicos en Nature.

Ya ves, tras muchos traspiés y cambios de rumbo, hoy estoy en el lugar en el que creo que debo estar, haciendo algo que me apasiona y creando un proyecto totalmente acorde a mí. Espero que leer esto te ayude a comprender que, aunque en ocasiones te sientas perdido o desmotivado, si te das suficiente tiempo y sigues tu instinto, al final llegarás a un lugar en el que realmente sientas que perteneces.

Al final, verás que no importa tanto si llegas a CEO de una empresa muy importante, si tu trabajo no te hace feliz. Estoy segura de que encontrarás tu camino si disfrutas tu profesión.

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