Una carrera de obstáculos

Los inicios profesionales son parecidos a una carrera de obstáculos: encuentras vallas que no puedes esquivar, te caes con frecuencia y te levantas después. Los míos fueron así, con pocas oportunidades laborales, entrevistas fallidas y trabajos sin remunerar o mal pagados. En esos primeros meses/años, sentí envidia de quién yo pensaba que tenía más suerte que la mía o disponía de contactos familiares facilitadores. También llegué a pensar que tenía ante mí una pared vertical insuperable. Pero después de aquel periplo, aquí estoy ahora, más de 25 años después, como directora de una agencia de comunicación, responsable de proyectos para empresas nacionales e internacionales y docente universitaria
Comparto con Gabriel García Márquez, escritor y periodista, su convencimiento de que la sabiduría nos llega cuando ya no sirve de nada.

“Cuando con los años miras hacia atrás y recuerdas cómo fueron tus comienzos, piensas que en aquellos tiempos de iniciación te hubiera gustado saber una mínima parte de lo que sabes ahora, no de la profesión, sino de la propia vida.”

Con esa perspectiva puedo decir hoy que la fórmula necesaria para poder dedicarse a esta profesión es una combinación de vocación, perseverancia y compromiso. Y valga como ejemplo lo que una vez me dijo el director de la Unesco (que había declinado amablemente una propuesta que yo le había hecho y a quien volví a escribir con un montón de argumentos a mi favor): “Voy a aceptar su petición porque hay que reconocer que es usted insistente y persuasiva”. Muchas veces he recordado esas palabras de Federico Mayor Zaragoza que reforzaron sin pretenderlo mi forma de entender el trabajo que no es otra que hacerlo con entrega y determinación.

 
Otra gran realidad que he aprendido con los años es que la vida laboral tiene fases. En los inicios, uno debe asumir el rol de aprendiz y absorber como una esponja todo lo que tiene a su alrededor. Después se asciende a la categoría de meritorio, un largo periodo en el que demostrar que se tienen ganas y cualidades para el desempeño del oficio. Posteriormente, cuando ya se tienen reconocidas las capacidades, empieza la fase de la excelencia donde hay que seguir con el aprendizaje continuo ya que esta profesión requiere de una constante actualización de los conocimientos.

 
En ese sentido, también me identifico con lo que dice García Márquez cuando afirma que para trabajar como periodista, y por extensión para hacerlo también en el ámbito de la comunicación corporativa, hace falta cultura, mucha práctica y ética. Y también cuando recalca que no son condiciones ocasionales sino permanentes en el tiempo.


Además de estas reflexiones, a quién empieza ahora su particular “salto de vallas” le recomiendo altas dosis de humildad.

“Hay que  ser seguro y competente, pero no pretender saber más que nadie ni saberlo todo. Reconocer las propias limitaciones no es un signo de debilidad, pese a lo que piensen algunos, sino de inteligencia.”

Por último, destacar que, tras años de profesión, primero como periodista de medio y luego como especialista de comunicación corporativa, tengo la fortuna de no haber perdido la ilusión por este exigente y gratificante trabajo. Por eso os recomiendo, en un mundo donde la adquisición de conocimientos y competencias se da por supuesta, que trasmitáis esa pasión por la profesión. La actitud es la que os hará diferentes a los ojos de vuestros empleadores o clientes y os ayudará a superar la siguiente valla!  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *