¡Quiero trabajar!

Hace veintidós años grité esa misma frase cuando acabé la universidad. Por fin había finalizado mi carrera como Ingeniero Agrónomo en la especialidad de Industrias Agrarias y Agroalimentarias en la Universidad Politécnica de Valencia y estaba dispuesto a comerme el mundo. Sin embargo, después de estar estudiando seis años y un proyecto fin de carrera, me encontraba con un título bajo el brazo y sin una idea clara de por dónde empezar a buscar. Y lo que es peor con muchos como yo, que también buscaban comerse el mundo.

Debo admitirte que no me fue nada sencillo encontrar una empresa en la que empezar a trabajar. Incluso trabajar en prácticas y por supuesto sin remunerar, en cualquier empresa, para un recién licenciado sin experiencia, resultaba difícil. Pero llegó la primera oportunidad, cogí la maleta y allí que me fui a vivir. Comencé en aquella empresa como repartidor de folletos de lotes navideños entre los establecimientos hosteleros de aquella ciudad, haciendo más horas que un despertador y cobrando muy poco.

Veinte años después conseguí una posición directiva en una multinacional en aquel momento líder en su sector, con un buen salario, bonus, coche de empresa, teléfono, ordenador, dietas, etc. aunque era infeliz. Así que si tuviera que darte un primer consejo te diría:

«Antes de subirte al primer tren que pase por tu vida, analiza bien dónde quieres llegar»

Quizás al lugar donde te lleve ese tren no te guste. Yo decidí bajarme y emprender mi propio camino ahora como profesional independiente asesorando a empresas y directivos, pero esta vez teniendo tiempo suficiente para disfrutar la vida junto a mi mujer e hijo. 

Durante todo este tiempo fui ascendiendo a base de errores y aciertos, más de los primeros que de los segundos y de todo ello doy cuenta en mi libro: “Viajando juntos al éxito” Un libro en el cual relato las claves para conseguir el éxito profesional. 

Haciendo un poco de spoiler del libro te diré que recuerdo que cuando emprendí la búsqueda de trabajo. Todos los días enviaba un mínimo de cincuenta cartas a muchísimas empresas de forma espontánea buscando una oportunidad laboral. Mandaba mi curriculum a los anuncios de trabajo que salían en los periódicos. Ojeaba los pocos portales de empleo que existían en aquella época. Pero el  resultado era siempre el mismo “cero”. El error que cometí fue pensar que más es sinónimo de efectividad, cuando no lo es

Por eso personaliza cada candidatura que realices a un puesto de trabajo. Tu curriculum, tu carta de presentación, absolutamente todo customizado. Es imprescindible que conozcas a tu cliente (empresa) y que diseñes tu propuesta de valor acorde a él. Te aseguro que te irá mucho mejor.

No soy una persona engreída, aunque quizás la juventud pueda hacerte cometer muchos errores. Como por ejemplo, el de creer que conseguir buenos resultados económicos en tu departamento será suficiente para ascender. Piensas que tu jefe lo va a ver y seguro que te asciende ¿verdad? Pues no. Lo que  hará que tu carrera se eleve exponencialmente y avances muy rápidamente en la estructura jerárquica de cualquier empresa, serán las relaciones que mantengas con tus colaboradores (incluido el jefe). 

Invierte tiempo en las relaciones dentro de la empresa si trabajas y si todavía no tienes un trabajo, con tus compañeros, con los profesores, con cualquier persona que vaya, por ejemplo, a la universidad a dar una conferencia, en las redes sociales conociendo a otros profesionales, etc. Aunque todavía no estés buscando trabajo, estás sembrando. Cada nueva relación te ayudará a tejer esa red de contactos que te elevará a otro nivel. Ten una visión a largo plazo.

 

«Por cierto, LinkedIn es la mejor herramienta online para tejer una red de contactos que te genere oportunidades profesionales y/o encontrar un trabajo en un futuro»

Por lo que si no estás y no tienes un perfil estelar como mínimo no existes. Y si tienes ya un trabajo, no descuides tu empleabilidad. Muchas personas cuando se quedan sin trabajo, entonces empiezan con las prisas y cometen errores de principiante al intentar conectar. Se les huele a la legua las intenciones. Y al igual que a un cliente no le gusta que le vendan,  él quiere sentir que tiene el poder de decisión y que no le avasallen con ofertas comerciales; a ningún recruiter, headhunter, técnico de selección, etc, le gusta que el primer mensaje que reciba de ti, sin conocerte, sea un: “¿me contratas?”

Algo que a mí me ha funcionado siempre bien en mi vida (también profesionalmente) es: da siempre que puedas y sin esperar nada a cambio. Especialmente cuando tienes un puesto de trabajo, cuando estás en disposición de dar, por favor sé generoso. La vida da muchas vueltas y hoy estas arriba pero mañana puedes tú necesitar de la ayuda de otros.

Y por último disfruta de todo lo que hagas y a ser posible rodeado de la gente que te quiere. Ponte objetivos y lucha por ellos incansablemente, pero no te olvides de disfrutar mientras lo haces.

Puede que algún día descubras que la felicidad no está en el destino en sí, sino en lo que te sucede mientras transitas el camino hacia ese trabajo deseado.

¡Feliz viaje!

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