Aunque ahora no lo creas: todo llega.

Era de esas personas que siempre creyó tener clara la respuesta a la clásica fórmula  “qué quieres ser de mayor”. Y cuando digo siempre, es que con 13 años tenía claro que  quería ser directora de cine y para ello estudiaría Audiovisuales. 

Y aunque soy Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Burgos, no  me convertí en directora de cine. Mis opciones se abrieron y mi interés por dedicarme  al cine de manera profesional fue difuminándose en el camino. ¡Ojo! Sigue siendo uno  de mis hobbys favoritos, incluso una vez finalizados mis estudios participé en un  campo de trabajo de cine y algún que otro curso relacionado. Pero hace tiempo decidí  que lo que más disfruto del cine, lo tengo como fiel espectadora. Y en mi propio giro  de guión, al final fue en la comunicación y sus infinitas posibilidades, dónde encontré  mi pasión.  

Desde que salí del instituto siempre tuve entre manos algunos de esos trabajos que  colorean tu vida laboral, monitora de tiempo libre, azafata de eventos, promotora,  dependienta… casi perfectos para compatibilizar los estudios, llenando las vacaciones  y fines de semana. Pero cuando me licencié en 2010 en plena crisis, estrené mi ansiado  título haciendo exactamente los mismos trabajos.  

Con la crisis mi futuro laboral, como el de casi todos, pintaba bastante negro, pero me  negaba en rotundo a desvincularme del mundo de la comunicación y por eso me hice  socia de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Gracias a ellos llegó mi primera  oportunidad, en forma de beca para trabajar en el Departamento de Comunicación de  E.ON durante un año. Comunicación interna, externa, eventos… tuve muchísima  suerte. Esa beca me permitió conocer a gente maravillosa de quiénes pude aprender  muchísimo, disfrutando cada detalle de mi trabajo. Todo aquello solo reafirmó mi  vocación hacia el mundo de la comunicación potenciando mis ganas de seguir  creciendo como profesional.

Pero todavía me quedaban muchos trabajos aleatorios por descubrir. Tuve aventuras  laborales de todo tipo, también de mi ámbito, pero en resumen: trabajos precarios“.

Siempre hay alguien dispuesto a aprovecharse, porque hay otros tantos como tú, buscando su oportunidad. Por supuesto continué formándome dentro del ámbito de la  comunicación con todo lo que estaba a mi alcance.

Y llegó el momento de emprender la búsqueda más allá de las fronteras. Me fui a vivir  a Londres. De hecho, hice las maletas para vivir en Londres en dos ocasiones. ¿Por qué  Londres? Quizás era la última ciudad en la que hubiese valorado vivir, el lugar más  inesperado de mi lista que he terminado por echar de menos. Lo cierto es que no me  atraía la gran ciudad, su ritmo… y mucho menos su idioma.  

Mi palabra favorita es “Serendipity”, descubrimiento o un hallazgo afortunado,  valioso e inesperado que se produce de manera accidental, casual, o cuando se está  buscando una cosa distinta”. Algo así fue mi historia con Londres: una bonita  casualidad. No os voy a engañar, no me fui a Londres con mi trabajo ideal debajo del  brazo, pero se me presentó una oportunidad y simplemente volé. Me fui a cuidar niños. Lo  hice las dos veces. Con la diferencia de que en mi segunda etapa, pude disfrutar de  una Beca Erasmus Emprendedores y compaginarlo escribiendo para un periódico  español de Londres, con algún extra como guía turístico de español. Incluso por un  tiempo participé en un pequeño semanal de cosas que hacer en Londres dirigido a los  españoles residentes.  

Hace casi dos años que volví definitivamente de Londres y desde entonces estoy  trabajando como PR de Brittany Ferries en España. Brittany Ferries es una naviera  francesa que conecta España con Reino Unido (y ahora también con Irlanda) desde  hace más de cuarenta años. Y solo puedo decir que estoy muy feliz de poder formar  parte de la compañía. 

Desde que terminé mis estudios he pasado por muchos trabajos. Algunos casi no los  recuerdo, otros mi memoria laboral ha preferido olvidarlos y otros que volvería a  repetir sin dudarlo, porque me han traído experiencias, momentos y personas  maravillosas. Pero sin dudarlo no cambiaría ninguno. 

De todos, absolutamente todos,  he aprendido algo por lo más mínimo que sea y todos ellos, de algún modo, me  empujaron hasta donde estoy hoy. Y me gusta“.

Soy de la opinión de que todo llega. Obviamente trabajando duro y sin parar de  formarse. Siempre hay algo nuevo que aprender, y más si hablamos del mundo de la  comunicación en el que las tendencias cambian continuamente y renovarse es  imprescindible, yo lo sigo haciendo. Y aunque a veces parezca que nada sirve, todo,  absolutamente todo aporta. En cada paso que inviertas tu tiempo adquirirás  cualidades, conocimientos y habilidades que te ayudarán a conseguir tus objetivos. 

Mi consejo es que aproveches cada oportunidad. Forma parte de asociaciones y  colegios de tu gremio, apúntate a charlas y cursos que haya cerca de ti. Infórmate, es  muy importante. Mucha gente no sabe de las oportunidades que tiene cerca porque  no se informa, porque no pregunta. Ahora internet es una herramienta muy valiosa, en  la que disponemos de toda la información. Y si tienes dudas… ¡llama! Participa en  voluntariados, viaja, conoce gente, aventúrate a vivir en el extranjero. Si tienes ganas,  puedes. Existen muchos programas que la gente desconoce y que te ayudan a vivir y a estudiar en el extranjero. Vivir esas experiencias son muy valoradas por las empresas  ya que el estar en contacto con un idioma y cultura diferentes permiten un desarrollo  personal difícil de adquirir en otro contexto. 

No te rindas, dale duro porque todo llega.

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