¿Quiero estudiar medicina?

A muchos estudiantes se les plantea esta duda a la hora de escoger la carrera que estudiar. A algunos la pregunta les aborda antes de realizar el bachillerato y la selectividad, a otros después de haberlos terminado y obtenido una nota suficientemente sobresaliente como para poder entrar. Así que: ¿cómo es estudiar medicina?

Antes de nada, debes preguntarte a ti mismo si te gusta la medicina. Es una profesión que difiere un poco de las demás porque en ella se entrelaza el trabajo con la voluntad altruista de ayudar a los demás; el producto de nuestro trabajo es ni más ni menos que la salud de las personas. Por todo esto, es importante que lleves a cabo un ejercicio de introspección para intentar averiguar si es algo que te llena y te hace sentir realizado.

Es posible que durante la carrera empieces a observar que debes sacrificar tiempo y esfuerzo para estudiar las horas que la medicina requiere, y sabiendo que la comparación con tus compañeros de otras facultades podrá frustrarte o hacerte sentir perdido, solo te quedará la sensación de estar recorriendo el camino hacia un objetivo que te brindará plenitud y felicidad para seguir adelante. Esto no quiere decir que para ser médico debas poseer (y ojo a este peligroso tópico) una vocación inequívoca desde la infancia, esto le ocurre ciertamente a algunos médicos pero ni mucho menos es la tónica general. 

No pienses que no puede llegar a gustarte la medicina si no quieres operar cerebros desde que tienes 8 años

Ahora bien, ¿cómo es la carrera de medicina? Pues sencillamente espectacular. Como ya sabrás, tiene una duración de 6 años y podría asegurarte con los ojos cerrados que son los años más intensos y más bonitos de mi vida. Si tienes claro que la medicina te gusta, por favor no dudes en dar el primer paso adelante y adentrarte en este mundo tan maravilloso. Obvia las dificultades que tendrás que superar porque son nimiedades comparadas con la satisfacción que te brindarán. Todos los sacrificios y horas de estudio serán mucho más fáciles de sobrellevar pues compartes tu ilusión y tus sueños con tus compañeros. Y por supuesto, no todo será estudiar, habrá tiempo (y mucho) para pasarlo bien.

Para aquellos que queráis un punto de vista más pragmático, la carrera de medicina se divide en seis años durante los cuales vas paulatinamente aumentando tus conocimientos. Los primeros dos años son los de las biologías, citologías, histologías y anatomías, es decir, las asignaturas básicas que asientan la base de tu saber, para posteriormente ir adentrándote en las especialidades médicas, tales como cardiología, neurología, medicina interna, radiología y muchas más. El sexto año suele corresponder a un rotatorio por el hospital y te servirá para aportar la perspectiva práctica a tu conocimiento teórico; algunas facultades como la de Granada dedican por completo el último año al rotatorio y otras lo distribuyen a lo largo de los últimos años de la carrera estudiando al mismo tiempo otras asignaturas. 

Conocerás a personas muy especiales que, como tú, tienen ganas de dedicar parte de sus vidas a ayudar a los demás. Formarás un vínculo muy estrecho con tus compañeros que pasarán a formar parte de tu segunda familia

Una vez hayas terminado la carrera ya podrás llamarte médico, pero la cosa no termina aquí. Para poder ejercer como médico debes realizar otro examen llamado MIR (para ser Médico Interno Residente), y aunque existen alternativas a este famoso examen como salir a trabajar al extranjero, la sanidad militar y algunas otras, lo cierto es que para poder trabajar en el Sistema Nacional de Salud y poder formarte como especialista deberás obtener una plaza en este examen.

El examen MIR aúna preguntas correspondientes a todas las asignaturas que has cursado durante la carrera y ofrece una serie de plazas que deberán ser escogidas por orden de nota de los aspirantes, es decir, si se presentan (estos números son un ejemplo y van cambiando anualmente en cada convocatoria) 15.000 personas y hay 7000 plazas, deberás no solo aprobar el examen sino obtener una nota superior al resto de manera que, por orden de nota y empezando por el número uno del MIR, se vayan eligiendo especialidades médicas y hospital donde realizarlas hasta llegar al último que disponga de plaza. El resto de los aspirantes deberán repetir el MIR al año siguiente o plantearse alguno de los caminos alternativos que he mencionado previamente.

Una vez obtenida la plaza de MIR comienzas a trabajar como médico interno residente: es un periodo de cuatro o cinco años durante los cuales sigues formándote como especialista en el área que hayas elegido. En mi caso, yo hice el MIR y elegí la especialidad de Radiodiagnóstico y actualmente soy médico residente de primer año en el Hospital San Cecilio de Granada. No olvides que las posibilidades en cuanto a especialidades son enormes y que el concepto tradicional de médico ha ido evolucionando progresivamente desde cirujano hasta microbiólogo, radiólogo, patólogo o preventivista.

“No debes estrechar tus miras al concepto clásico de médico, hay multitud de opciones en caso de que quieras ser un médico que no tenga tanto contacto con el intervencionismo o con el quirófano.”

Como habrás observado, el camino es largo pero lleno de felicidad, alegría y diversión, porque harás lo que quieres y estarás acompañado por amigos con los que compartes tus inquietudes y tu ilusión y que te llevarán siempre de la mano. 

Espero que estas palabras te ayuden a saber un poco más sobre la carrera de medicina y hayan disipado tus dudas si es que las tenías.

Si quieres ser médico, te animo a dar el primer paso adelante, te aseguro que no te equivocarás.

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