El secreto está en no guardar secretos

¿Estudias psicología y no sabes qué va a ser de tu futuro? Bueno, después de leer esto tampoco lo sabrás, pero te puedo explicar qué cosas me ayudaron a encontrar ese futuro donde me dedico a trabajar de “lo mío”. 

Soy Desirée Llamas, psicóloga general sanitaria, sexóloga, investigadora y docente. Y seguro que por ahí, en mi LinkedIn, podrás encontrar muchas más titularidades (qué aburrido, ¿no?).

Tambíen soy más cosas a parte de mis títulos; por ejemplo, me encanta el bádminton, la actuación, viajar y la comida picante. Pero, ¿fueron estos títulos los que me llevaron a ejercer y poder vivir de lo mío, o fueron esas cosas que tambíen soy a parte de mis títulos las que hicieron que me gane la vida de psicóloga?

Pues como una buena psicóloga te diría; depende

Evidentemente, muy pocas cosas en este mundo tienen una sola causa. Lo normal es que un resultado venga dado por un montón de factores que interactúan entre ellos. La historia de cómo acabé trabajando de lo que estudié en el grado y en los posgrados tampoco es una excepción. Sin embargo, creo haber encontrado algunas de esas causas, quizás las más potentes, las que a día de hoy me siguen funcionando para avanzar en mi camino.

Os diré el secreto:  no guardes secretos.  Habla, conecta, crea redes. Tírate al océano y absorbe como una esponja. Todo lo que aprendes es útil en un futuro“.

“Ay Desi, no me hables en código, dime a qué te refieres.”

Lo desglosaré en varios puntos:

Para saber lo que quieres, hay que explorar. Explorar significa decidir hacer cosas nuevas y prestarles atención. Si te apuntas a un curso pero no estás en el curso, no le prestas atención (no solo a las asignaturas, también al entorno), no estarás explorando, no estarás aprendiendo, no estarás sabiendo si esto forma parte de lo que te gusta o de lo que no. Por eso es importante tirarse a la piscina, pero también mirar a la piscina una vez estás dentro. 

Una vez descubres que algo te gusta, la idea es seguir explorando en eso que te gusta; porque el crecimiento laboral nunca es finito. Siempre hay más, siempre hay que desarrollarse más. Otras personas también llaman a este proceso especialización. Eso de que tus títulos cada vez se parezcan más entre ellos, seguro que alguna vez has visto algo parecido a lo siguiente: “Psicóloga en prácticas con población infantil autista” al lado de “Camarera” y “Título en Psicología Jurídica”. Pues bien, explorando dentro de lo que nos gusta, conseguiremos poco a poco parecernos menos al ejemplo expuesto. Yo también estoy en ello, pero tú lo puedes tener claro antes.

Otro punto importante junto con el de “la atención” es el de “la intención”. Muévete hacia lo que te va interesando. Intenta rodearte de espacios donde haya personas que hablen de eso que te gusta o que estás explorando, donde haya material para crecer, para practicar. Escoge bien esos espacios, pero si decides que no es lo tuyo, siéntete libre para abandonarlos sin pedir perdón. Y que no se olvide, donde mejor se absorbe es donde más practicamos. PRACTICA, PRACTICA, PRACTICA. Recuerdo que solo el año antes de ver a mi primer paciente yo ya había tenido más de 300 horas de práctica, lo que viene siendo más de 300 casos ficticios, que no son pocos. Practicar no te hace inmune al error (nunca lo serás), pero reduce el riesgo, el miedo y resuelve muchas dudas.

Finalmente, pero no menos importante, para trabajar en eso que quieres, hay que conectar con la gente (que no contactar). Una vez alguien muy importante para mí e importante también en el mundo de los negocios me dijo: “Desi, no es lo que haces, es a quien conoces.” Yo no lo entendí bien, ¿suponía eso que tenía que hacerle la pelota a todo el mundo para trabajar como psicóloga? ¡Qué horrible! No obstante, pronto me di cuenta de que no era exactamente así, a pesar de que hacer la pelota pueda ser el modus operandi de mucha gente. Yo entendí lo que me quiso decir cuando uno de mis compañeros de posgrado me envió una oferta de trabajo que él creía que era para mí, y así fue. Yo entendí lo que me quiso decir cuando me fui a Inglaterra a trabajar con niños y niñas con autismo y mi jefa, a la que siempre respeté, me recomendó para un puesto más alto en otra empresa.Yo entendí lo que me quiso decir cuando decidí hacerme autónoma y ahí estuvieron Sonia y Darío (psicólogos de mi competencia) dándome la mano y los mejores consejos, y por qué no decirlo, dándome mis primeros clientes. Repito, conectar y no tanto contactar.

 

A la gente de mi entorno, piscólogos o no, a esa que se movía en los sitios donde pasaba lo que a mí me gustaba, a esa que estaba aprendiendo conmigo, a esa que trabajaba ya en lo que yo quería trabajar, a toda esa gente que me ayudó, les pregunté por qué me habían ayudado, y os puedo prometer que sus respuestas fueron tan parecidas que podrían resumirse en esta frase: porque no dudaban de que yo hubiera hecho lo mismo. 

 

No guardes secretos, comparte tu éxito, tu manera de conseguirlo, tus trucos, echa una mano, comparte tus apuntes, explica cómo conseguiste más clientes…DA.

 

Da y verás que la gente está dispuesta a ayudarte si tú también estás dispuesta a ayudar.

 

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