El primer paso, el más difícil

Recibir la última nota del período de exámenes y que sea un glorioso aprobado, significa cerrar un círculo de encomiable trabajo y esfuerzo. O, al menos, eso pensaba Celia ese soleado viernes de febrero en el que Biotecnología Microbiana pasó a ser historia. Había que celebrarlo, pensó.

Al día siguiente, cuando consiguió reponerse de esa resaca galopante (fruto del aprobado), se sentó frente al ordenador y comenzó la tarea pendiente que tenía desde hace mucho: construir su primer currículum vitae.

En pocas semanas empezaba el último cuatrimestre de la carrera, y Celia no quería irse de manos vacías de la etapa universitaria. Lo del doctorado y la investigación pública hace tiempo que lo apartó de su camino, no podría convivir con tanto pesimismo y precariedad. Por ello, creyó fundamental el poder contar con unos meses de experiencia laboral en alguna empresa o laboratorio privado. Su más que discreto 6’34 de media en la carrera no sería un arma de fuego para ganar puntos en una entrevista de trabajo. Tenía que suplir esa carencia con experiencia práctica.

¿Por dónde empiezo?

Google Chrome, doble click. Buscador de Google, click. Dedos en las teclas y comenzamos: “cómo hacer un CV”. Bueno, vamos a añadir un pequeño matiz: “cómo hacer un CV sin experiencia”. Uhm, veamos qué hay por aquí.

Tras varios intentos fallidos, alternando diferentes combinaciones de palabras y requisitos, el resultado era el mismo: un sinfín de artículos generales y páginas con escasa información útil para Celia, estudiante de último curso de Biología y que quiere hacer prácticas profesionales, porque durante toda la carrera le han desanimado a dedicarse a la investigación pública y doctorado. No pide tanto, ¿no?

Recurrió a YouTube, pensando que la agilidad que proporciona un vídeo le aportaría más valor y frescura de ideas. Nada más lejos de la realidad. Probó con tres opciones diferentes, pero parecía que estaban leyendo las páginas insulsas que había visitado anteriormente. Un vídeo recomendado de la última entrevista en La Resistencia la raptó, y de ahí ya no volvió en todo el día, ni tan siquiera en esa semana.

El comienzo de las clases le recordó que tenía por hacer una importante tarea que, semanas atrás, aparcó por motivos poco justificables. Pero ya sí que sí, tenía que empezar a buscar prácticas, el tiempo se le echaba encima. Esta vez, no iba a andarse con experimentos, abrió Word y comenzó a plasmarse así misma en unas cuantas líneas y una foto de carnet.

Mi CV, un poema

Le costó más de lo que esperaba conseguir plasmar en un documento quién era ella y qué había hecho durante sus primeros veintiún años de vida. Para lo poco que tenía, no entendía cómo era tan difícil.

Finalmente apostó por anotar su experiencia en el bar de su tío los veranos y las clases particulares que impartió al hijo de su vecina. Tampoco se enrolló mucho, lo mencionó y fin. En cuanto a programas informáticos, pues los de toda la vida: Word, PowerPoint, Excel, Redes Sociales y Skype. Son los típicos, ¿no?

Bueno, venga, que no tenemos todo el día. Ahora se busca trabajo en InfoJobs y “Linkelín”. Joder, qué pereza rellenar tantos campos una y otra vez. Ya he completado la información tal y como la tengo en el CV, ¡a por las ofertas!

Y ahí iba nuestra amiga Celia, a la guerra con un tirachinas. Pasaron las semanas, los meses. Su cuenta de InfoJobs se teñía cada vez más de rojo eliminada, mientras que la bandeja de entrada de su correo tan sólo recibía promociones de Zara y el aviso de fin del mes gratuito de Amazon Prime.

Su frustración creció a niveles desproporcionados, volvió a un punto sin salida. El mismo en el que se encontró hace años, camino a la revisión de un parcial suspenso. Necesitaba un golpe de efecto.

La reflexión BioVitae

En la Universidad nos enseñan infinidad de conceptos, materias y técnicas más que valiosas. Son la base de lo que seremos en un futuro como profesionales. Sin embargo, hay un denominador común del que carecen estas instituciones académicas: conocer y controlar las herramientas básicas del mercado laboral.

Teniendo en cuenta esta problemática, podemos afirmar que uno de los sectores más afectados por esta deficiencia es, sin lugar a dudas, el científico. A las complicadas oportunidades profesionales que tienen más allá de las tradicionales, debemos sumarle la visión tan alejada que tienen las aulas de la realidad profesional de entornos científicos.

Esto provoca en muchas personas unos altos niveles de desesperación y desencanto con su campo de conocimiento. La realidad es que no se debe a que no estén bien cualificados, sino a que intentan abrir puertas con las llaves equivocadas.

Si, como Celia, tú también crees en un futuro de oportunidades,
la Ciencia es para ti.

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